HISTORIA
En 1966 la Copa del Mundo se jugó en el lugar de nacimiento del fútbol, cuando Inglaterra fue la anfitriona del evento. Inglaterra ganó el torneo batiendo a Alemania Occidental después de una prórroga. Cuatro años después la Copa del Mundo se disputó en México; en 1970 el fútbol —especialmente en Europa— se había vuelto muy defensivo. Los italianos habían desarrollado un sistema de juego, el catenaccio, que desplegaba una sólida y muy poblada defensa, reservando a la posibilidad del contraataque todo el juego ofensivo. Sin embargo, en la final fueron derrotados por el fútbol espectacular de los brasileños, capitaneados por un Pelé que contaba entonces con 29 años. Brasil se convirtió así en el primer país que ganaba el trofeo tres veces.
Los holandeses impusieron su juego en la década de 1970, cuando desarrollaron un estilo que fue conocido como “fútbol total”, en el que cada jugador era capaz de atacar o defender según lo pidiera la situación. Liderados por su capitán y máxima estrella, Johan Cruyff, los holandeses jugaron la final contra Alemania, anfitriona del torneo en 1974. Los alemanes, con Franz Beckenbauer a la cabeza, ganaron el partido y se convirtieron en los nuevos campeones del mundo. Los holandeses llegaron a la final de nuevo en 1978 y volvieron a perder con los anfitriones, en este caso la selección de Argentina liderada por Mario Alberto Kempes, en la prórroga.
En 1982 el número de finalistas se incrementó de 16 a 24, permitiendo participar a países supuestamente más débiles. El campeonato se jugó en España, e Italia venció a Alemania en el partido de la final, obteniendo su tercer campeonato.
En 1986, México se convirtió en el primer país que organizó la Copa del Mundo por segunda vez. Argentina ganó el campeonato, en gran parte por la magnífica actuación de su capitán, Diego Armando Maradona. El partido que Argentina disputó con Inglaterra se convirtió en histórico por dos cuestiones; en primer lugar al conseguir Maradona un gol con la mano, que el árbitro dio como legal, y que el propio jugador reconoció después, al afirmar que había sido “la mano de Dios”. Minutos después, Maradona dribló desde su propio campo a cuantos adversarios le salieron al paso y consiguió uno de los goles más impresionantes que se hayan marcado en la historia del fútbol. En la final Argentina derrotó a Alemania Occidental, dirigida por Beckenbauer.
Alemania Occidental tuvo su revancha en la Copa del Mundo de 1990, en Italia, batiendo a Argentina por 1-0 en la final. El bajo resultado del encuentro simbolizó un torneo decepcionante que produjo un promedio de 2,2 goles por partido, el más bajo de toda la historia de la competición.
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